Cardenal Domínguez, esta noche en el CAFF

Fecha de la nota: 
Jueves, 21 Marzo, 2013
Medio: 
Clarín Espectáculos

 

MÚSICA

Cardenal Domínguez: un cantor a dos puntas

El vocalista ofrece hoy su perfil más intimista y pasional, con clásicos entrañables y distintos músicos invitados.
 
 

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20.03.2013 | Por Andrés Casak

especial para clarín

Sin exagerar demasiado, se podría decir que al Cardenal Domínguez le pasa lo mismo que a Luis Almirante Brown, aquella entrañable criatura de Capusotto que se debatía en una doble vida artística. Todas las noches, el Cardenal sale maquillado, engominado, de chaqué, capa y bastón al escenario de una casa para turistas caracterizando a Gardel, pero al mismo tiempo protagoniza uno de los fenómenos más genuinos del tango under, a través de sus presentaciones con el pianista Juan Pablo Gallardo, donde canta sin artificios y rodeado de invitados.

“Es como una descarga. En la tanguería estoy parado haciendo de actor, es como una comedia musical en la que tengo los pasos medidos y el micrófono pegado al rostro; en cambio, en mis conciertos me siento a cantar, cierro los ojos y me olvido de todo”, sostiene Domínguez, uno de los cantores que destacó en la cantera del tango de los años 90 con una voz austera y un repertorio entre campero y urbano que evoca a la figura de cantor nacional. Hoy ya lleva tres discos editados como solista.

Pero esta situación de desdoblarse a diario entre la pasión artística y el rigor del trabajo excede al Cardenal y parece instalarse como un dilema entre las nuevas generaciones de músicos de tango. Son pocos los que consiguen vivir por afuera del circuito de las compañías y las casas para turistas. “Sería bárbaro tener un mercado en el que todos hacemos lo que queremos, pero eso no existe”, opina.

El nuevo capítulo de sus recaladas será hoy a las 22, en el Club Atlético Fernández Fierro, con piezas como Moneda de cobreAy de míAlma de locaCristal y De puro guapo, en el que irá alternando el acompañamiento de Gallardo con el del guitarrista Ariel Argañaraz, y junto a invitados como el bandoneonista Gustavo Paglia, el pianista Roger Helou y la cantante Karina Beorlegui.

En cierta forma, la presentación retoma el espíritu taciturno que tenía Punto Cardinal, un ciclo semanal que llevó adelante durante más de seis meses en Sanata Bar, en el que el Cardenal se convertía en protagonista de veladas descontracturadas y anfitrión de una serie de invitados como Hernán Lucero, Max Aguirre, Rudi Flores, Luciano Falcone, Nicolás Perrone, Karina Beorlegui y Negro Falótico. Un ciclo que seguramente se reiniciará en el Almagro Tango Club.

Al mismo tiempo, el cantor tiene prácticamente listo un disco que saldrá en dos meses dedicado al repertorio campero, pero con arreglos y con instrumentos no tan usuales para el tango. Además, planea grabar junto a Gallardo en la intimidad de voz y piano, y en estos días entra a estudios con su grupo de los años 90: Los cosos de al lao. Tal vez por todos estos proyectos, Domínguez no reniega de las tanguerías. “Cumplen un rol fundamental: dan trabajo y exigen profesionalismo. Y si ya tenés el sustento para vivir, después podés hacer lo que querés. Hay que aprovechar eso: el secreto está en no quedarte sólo con las tanguerías”.

 

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